Nosotros

No tengo que decirles que las cosas están mal, porque todo el mundo lo sabe.

Algunos duermen con un revolver en el cajón, los flaites andan sueltos por la calle y nadie sabe qué hacer.

El aire es tan malo que no se puede respirar, la comida es tan mala que no se puede comer. Seguimos sentados frente a la tele weon, mientras un locutor nos cuenta que ya van 53 femicidios en el año como si esa estadística fuera lo más normal del mundo.

Las cosas están mal. Peor que mal, están cuáticas. Todo en todas partes, está cuático, y ya no queremos salir a la calle.

La gente solo piensa en si misma y el mundo en que vivimos se empequeñece. La mayoría solo dice: déjenme tranquilo, déjenme piola, quiero estar en mi living, viendo series de mierda, aplicaciones de mierda, déjenme en paz weon.

Pero nosotros no los vamos a dejar en paz.

Queremos que se molesten con nosotros.

No que protesten, no que hagan manifestaciones ni que le twitteen a sus autoridades, porque no sabemos que podrían decirles. No sabemos cómo solucionar la pobreza, ni los problemas con el pueblo mapuche, ni como eliminar la macro corrupción.

Lo único que tiene sentido pensar es: somos seres humanos por la chucha, nuestra vida tiene un sentido, tiene un valor.

SE ACABÓ LA WEA! SE VAN TODOS A LA CRESTA!

El problema es que la gente no sabe qué hacer con la información.

No se dejen engañar.

Afrontemos la realidad tal y como es.

En la sociedad actual, saber la verdad ya no significa nada.

Somos bombardeados por una nueva oleada de estímulos que nos distraen e inundan nuestra mente. Y se nos olvidó que subió el pan, que las AFP no han cambiado nada y que siguen apareciendo miles de facturas truchas.

Con tanta información recibida, es muy fácil olvidarla.

Entonces, no lo dudes: las personas que tienen el poder les interesa bombardearte con enormes volúmenes de noticias basura, lo más superficial posible.

Nadie nos salvará sólo contándonos la supuesta verdad, ni develando los más oscuros secretos de los poderes en la sombra.

La información y la verdad ya no tienen importancia, porque nuestros mecanismos de respuesta están averiados.

Debemos recuperar esa capacidad de reflexión. Y para conseguirlo, Kolumpiémonos un rato.