La Posverdad (Primera Parte)

En la película alemana “La Caída (2004, Oliver Hirschbiegel),  el personaje de Goebbels aclara a la alta oficialidad alemana que Hitler llegó donde está porque el pueblo alemán decidió votar por él. Lo dice en el marco de un emplazamiento a la autoridad y mientras las fuerzas del ejército rojo van tomando posesión de Berlín. En síntesis: en tiempos de derrota. Una lección simple de eso que llamamos posverdad.

La posverdad es una forma de decir: hicimos que se equivocaran. Antes la clase política se hacia responsable de sus errores y en el paso pago con cabezas  rodando tras el buen actuar de la guillotina. O huyeron de las masas revolucionarias en Rusia, China y Cuba.  O pidieron dinero a EE.UU y dieron golpes de estado. En síntesis: hicieron algo.

Hoy no hacen nada excepto administrar culpas. Y el primer paso para asumir la culpa es el silencio de este responsable colectivo… como nunca el nosotros se hace más patético y evidente.

En el último mes hemos sido testigos de la administración de un ejercicio de posverdad bastante burdo, evidente y lamentable: la incapacidad del gobierno actual de instalarse con su propia gente y tratar de implementar su programa.

Nuestra región se encontró acéfala por más de 15 días. Apenas teníamos un intendente que carecía de equipo de gobierno. Hubo que improvisar y echar mano a lo que había disponible de “la excelencia y vocación de servicio público”. Todo servía: candidatos fracasados, concejales en ejercicio y “la sana competencia” entre personajes de la segunda y tercera línea de los partidos políticos de la coalición gobernante. Mientras un batallón de futuros cesantes que eran los funcionarios y funcionarias del gobierno saliente se mantenían haciendo su trabajo como siempre: recluidos a grises escritorios para mantener en orden los informes que dicen lo que se hace y lo que no. Para mantener en orden correlativo las urgencias. Y sin direcciones claras desde la vocería oficial de los tiempos mejores.

Un ejemplo que ilustra el aterrizaje de los tiempos mejores en la región podemos observarlo como quien mira el condicionado actuar de un ratón de laboratorio frente a un poco de comida. Para el caso dinero y figuración en el cotilleo político regional.

Un caso para ariscar la nariz y seguir extendiendo la posverdad y sus miserias de encontrarnos frente al espejo y nuestras caras de cómplices; la podemos encontrar con la situación del ex director regional del SAG y el ataque de las nuevas autoridades (http://www.tiroalblanco.cl/index.php?not=75355&do=muestra).  A quien – de manera irresponsable – las nuevas autoridades le cargan una serie de decisiones y gastos irreales. Entre ellos: paralizar actividades en una zona donde la condición fitosanitaria es central en la actividad económica de la región; supuestas farras y una serie de mentiras – si abiertas mentiras – que siguen la lógica de Goebbels y su clásica ley del miente, miente que siempre algo queda.

Siendo justos en relatar la injusticia de la máquina estatal, nuestra región también desde la otra cara de la misma moneda; nos aclara que la mediocridad no es propiedad de la mano derecha. Como es el caso de la Agencia de Desarrollo Productivo de La Araucanía y su poca prolija forma de no producir nada y asegurar sueldos a funcionarios con impronta kafkiana. Si esa misma de burócratas absorbidos por el gris y rutinario ensayo para el cementerio con el que asumen sus vidas y no les queda otra que transformarse en cucarachas que siguen royendo los desechos de su mediocridad. La ex primera mandataria le obsequio a esta región un edificio de primer nivel mundial para promover el comercio justo y la economía social. Quien fuese la joya de la exposición de Milán (2015) llega a la región para… ensayarse de sepulcro. Para pintarse de gris. Para  desnaturalizar su objetivo. Y también para asegurar pagos a funcionarios políticos.

¿Sigues estás líneas?

¿Dime qué piensas de contratos firmados un día sábado 10 de marzo a menos de 24 horas que asuma una nueva administración central?

Aquello implica tener abierta notaría que de fe para contratos firmados el día 10 de marzo….pero con fecha de inicio el día 5 de marzo. ¿No lo entiendes? Aquí tampoco. Pero así es la práctica: hasta las 12 de la noche de este día fuiste funcionario de una repartición pública y a las 12:01 empiezas como abogado de una Corporación. Una caja de pago de favores políticos disfrazada de fomento productivo. A tal nivel de desconocimiento técnico de lo que significa el Pabellón del Amor de Chile, edificio de nivel mundial destinado a la promoción del comercio justo y la economía social; hoy reconvertido a centro cultural con instalaciones no preparadas ni destinadas para un recital o presentación teatral. ¿Qué va pasar? En el mejor de los casos se va deteriorar hasta convertirse en un triste elefante blanco de esos que abundan a lo largo de esta trágica franja de tierra llamada Chile.

¿Quiere saber el nombre de uno de nuestros Gregorio Samsa (protagonista de la novela de Kafka: La Metamorfosis) de La Araucanía? Se llama Iván Martínez, abogado de gris paso por distintas subsecretarias y especializado en sobrevivir… en las cómodas sombras de la burocracia.  Y como él hay varios. Y de ponerse freno a una institución que nada aporta a la región se volverá a repetir…cuando no perpetuar.

Dos casos para ilustrar nuestras culpas. Por una parte un técnico de excelencia golpeado por las mentiras de la administración entrante. Estigmatizado por sus pares y con algo de su vida personal dañada en términos materiales y morales.

Y una corporación que resguarda traseros de funcionarios de la administración saliente. Siempre dispuestos a la defensa de intereses corporativos que poco tienen que ver con la promoción productiva en la región.

Esta es nuestra posverdad.  Nuestra culpa transformada en amnesia. Nuestra verdad… una tarea colectiva pendiente, urgente.

Y necesaria

(…continuará…)

 

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